lunes, 16 de agosto de 2010

La Comunidad Hindú despide al Maestro Espiritual de Satnam Sakhi


Dice Ramesh Chandiramani, presidente de la comunidad hindú en Ceuta, que los tres días que ha estado en la ciudad el maestro espiritual Satnam Sakhi, un Dios terrenal para ellos, han pasado volando.

De puntillas. “Un visto y no visto”. Que las conferencias del sacerdote, que él mismo ha preparado con mimo, se han dado la mano con la actualidad, la crisis económica, el optimismo, el más allá... Y que para la próxima vez que el maestro venga (dentro de dos años) sus consejos estarán traducidos de forma simultánea del sindi al español. Al menos, dice, esa es su intención. Porque las experiencias de Satnam tienen que rellenar de buenas vibraciones las venas de todos, de muchos hindúes que no hablan sindi y de los ceutíes que eligen acudir a la cita.
¿Y qué balance hace? “Pues se nota que positivo ¿verdad?”. Así es Chandiramani, un hombre afable y risueño que viste pantalón clásico y camisa de rayas y que ayer, último día de las jornadas, no paraba quieto. “Es que estamos un año trabajando para que todo salga bien, pero ha merecido la pena”, suelta convencido.
Han sido tres días de un lado para otro con el líder espiritual y las doce personas que le acompañaban. ¿Un impacto también para el turismo? Chandiramani ríe de nuevo, ya ven, será la paz interior de la que hablan. “Han venido seguidores de Satnam desde Palma de Mallorca y de Nueva York”. Pero se han hospedado en casas de fieles seguidores, nada de hoteles. Cuenta Ramesh que en su casa cenó el primer día. Y que el maestro no era nada exigente. “Nosotros sí que somos exigentes. Él me contó una anécdota de cómo somos, que le pedimos muchas cosas a él, y a veces, por nuestro bien, no nos las cumple, algo que le agradecemos, claro”.
De las conferencias a atender las invitaciones de los fieles y de ahí a las consultas privadas. Ese ha sido el peregrinar del sabio estos días. Ayer también dio su bendición al despacho de Ramesh. Saludo uniendo las palmas de las manos, ofrenda con frutos secos, bendiciones y por último, la despedida.

“Ceuta es muy hospitalaria”

Uno se imagina a un líder espiritual desgranando buenas palabras. Eso siempre. Pero es mencionar Ceuta, y a Satnam Sakhi, además de las palabras amables se le dibuja una sonrisa en el rostro. “Es una ciudad muy hospitalaria, que me sorprende por el crisol de culturas. He viajado mucho y esta ciudad me impresiona porque las diferentes culturas conviven en paz y armonía”. Y eso que sorprender al maestro es difícil. Lleva diez años recorriendo mundo y predicando su sabiduría.